DIABETES Y PERDIDA CAPILAR

Recientemente ha sido el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad mundialmente en progreso.
Una enfermedad de afectación multisistémica, esto es, con efectos en gran número de órganos.
En líneas generales se puede decir que es debida a una falta de Insulina o a una resistencia a la misma. La primera consecuencia es que el azúcar (la glucosa) absorbido de la comida no puede almacenarse en las células del cuerpo y circula por la sangre en niveles elevados, tóxicos para los vasos sanguíneos.
Los vasos sanguíneos se estrechan y endurecen y con ello aportan progresivamente menos oxígeno y nutrientes, produciendo fallos en riñón, corazón y otros órganos a los que no son ajenos los folículos pilosos.
La falta de oxígeno cambia el ciclo normal de crecimiento capilar, no sólo en la cabeza sino también en brazos, piernas y otras partes del cuerpo, haciéndolo más lento, con cabellos y vello más finos. De ahí la imagen típicamente lampiña del diabético de larga duración.
También se asocia la Diabetes a la Alopecia areata, una forma autoinmune de alopecia y a problemas tiroideos, causantes conocidos de pérdida de pelo.
Cuando se empieza a notar una pérdida anormal de pelo en cualquier parte del cuerpo, es importante empezar por una analítica sanguínea completa para descartar enfermedades como la Diabetes y otras alteraciones.
Un diagnóstico temprano es siempre la mejor herramienta para el tratamiento.

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